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Estas son las líneas publicadas en Cuadernos BDSM 8
http://sites.google.com/site/cuadernosbdsm/Home/CBDSM8.pdf
Lo sentimos, no somos así; y si en estas líneas esperáis historias de entrega, sumisión total y protocolo, no lo vais a encontrar. Esto es solo la historia de amor entre dos personas que tratan de esquivar cada día las coces que da la vida.
Yo no estoy todo el día con mariposas en el estómago. Quizás sea porque vivo con Mario, porque él es más mi compañero que mi amo. Porque me acuesto y levanto con él, porque le hago la colada, porque le reprendo por dejarse las cosas tiradas por el suelo, porque a veces ronca, porque me toca darle el frenadol para la gripe aunque el no quiera tomárselo.
Yo no estoy todo el día con mariposas en el estómago. Quizás sea porque vivo con valentina, porque es más mi compañera que mi sumisa. Porque la veo levantarse con la cara lavada y el pijama de flores, porque aguanto sus berrinches y sus neuras, porque me obliga a ir siempre conjuntado y a cambiarme todos los días de calcetines.
Lo nuestro es tan real como el sonido de la lavadora centrifugando mientras Mario me azota. Tan tangible como el plug que llevo puesto cuando pelo las cebollas. Tan rutinario como contestar al teléfono mientras jugueteo con las pinzas en los pezones de valentina. Tan cotidiano como abrir la puerta al cartero mientras ella permanece atada en la salita.
No hay más fantasía en nuestra relación que la que nosotros mismos sacamos del cajón de nuestras mesitas. No hay ansias en las esperas, ni nervios en los reencuentros. Es tan amargo como comerse una aceituna directamente del olivo o un plátano macho sin cocinar.
Podríamos compararlo con un noviazgo. Cuando conoces a tu novio, pareces andar de puntillas, te pones nerviosa cuando te encuentras con él en el parque; las ilusiones amorosas florecen en tu corazón. Pero cuando te casas... todo cambia, y no estoy diciendo que cambie a mal, casarse es algo muy bonito. Digamos... que evoluciona.
Con una pareja BDSM pasa lo mismo, o al menos eso es lo que nos pasó a nosotros. La excitación venia pareja a vernos. Él me llamaba perrita, y me excitaba, yo le decía Señor, y se empalmaba. Nos fuimos a vivir juntos en seguida, porque el enamorarte nunca entra en tus planes, y empezamos juntos una nueva etapa en nuestra vida.
El día que nos conocimos sonaron violines en el aire. El tiempo discurrió diferente aquel fin de semana; las horas pasaban como segundos y los minutos parecían horas. Mario se enamoró de mí al instante. Yo tardé una semana en darme cuenta que no quería vivir sin él. Ya veis, Cupido andaba con una fusta en la mano. Los dos estábamos recién divorciados. De nuestras anteriores vidas conyugales trajimos una tostadora y la lección bien aprendida. Los dos lo sabíamos todo sobre la convivencia marital, ¿pero sobre BDSM?. Sobre BDSM nada, eso lo íbamos a aprender juntos...
Y un día nos vimos sentados en el sofá viendo la tele y nos dimos cuenta de que algo iba mal. ¿Cuando dejamos de jugar? ¿En qué momento pasaste de ser mi amo a ser mi marido convencional? ¿Cuándo dejé de verte como mi perrita? ¿Cuando la insensata vida real invadió nuestro pequeño universo especial? ¿Por qué nos hicimos vagos? "La felicidad dan ganas de dormir" dice una canción de Los Locos.
Y despertamos.
¡Y cómo nos costó!, como un madrugón de lunes. Lloramos, discutimos, nos vinimos abajo. Nos peleamos, hablamos, nos miramos a los ojos y decidimos volver a ser nosotros, recuperar nuestra pasión. Y para ello, preparamos una gran estrategia. El martes nos pusimos manos a la obra, reunimos las Cortes constituyentes en nuestra pequeña isla. Volvimos a discutir, llorar, pegarnos, gritar, querernos y al final promulgamos nuestra Constitución. Parecía que por fin las cosas tomaban forma. El miércoles comenzamos a ponerla en práctica y como toda isla soberana lanzamos nuestros diplomáticos al exterior. Si dentro las cosas mejoraban, había que poder contarlo.
Llevamos ya más de seis años juntos, y todavía estamos a jueves.



Así es la nueva valentina después de toparse con ella.

En denver somos muy juguetones y el juego de “coger las pinzas” es nuestro favorito.
Las reglas del juego son muy sencillas. Hay que poner todas las pinzas posibles a una sumisa y quitarlas con la fusta. Lo más divertido, es obligarla a que las recoja y ver como las va colocando, una a una, en su cajita mientras suaves caricias de fusta, vara o flogger golpean sus nalgas.
In denver we are playful people and our favorite game is “Pick up the clothespin”. The rules are very simple—Put as clothespins as you can in a submissive and then remove them with a crop. The funniest thing about it is to force her to collect them and watch as she retrieved each and every one and then place those in their box while the soft touches of a crop or a whip caress her ass checks.
En denver si hablamos de sexo, hablamos de BDSM. Y si hacemos trabajos manuales el resultado siempre es el mismo, alguien atado, azotado o simplemente sometido. Somos una comunidad de dos abierta al mundo y amparada por nuestros gatos, una comunidad cuya vida gira y gira sin parar, saltando del bondage al bastinado, del flogger a la vara y así sucesivamente ampliando cada vez más nuestra visión del mundo.
En denver no cerramos la puerta a nada, todo es probado y disfrutado, no importa de donde venga. Sea cual sea su categoria, tipo, tamaño, esté donde esté dentro del gran diccionario del BDSM, del sexo, de las relaciones humanas como mínimo tratamos de reconocerlo y, si es posible, siempre buscamos la manera de incorporarlo.
En denver tratamos de ver el mundo con el color de nuestros cristales, así siempre podemos cambiar el cristal cuando no nos gusta algo, lo cual es más fácil que cambiar el mundo.
A BDSM particular view.
In denver we talk about sex, we talk about BDSM. If we do manuals it always ends the same-someone ends tied or spanked or just submitted. We are a two member’s community open to the world and protected by our cats. A community that spins around from bondage to bastinado, from flogger to stick and so successive opening to a big picture of the world.
In denver we never close the door. Everything is tried and enjoyed no matter where it comes from. No matter the category nor size nor type whatever it is in BDSM world. We try to know and taste everything. We always try to look for it and add it if possible.
In denver we try to look at the world with our own crystal color so we can change that crystal when something disturbs us because is easier that change the world itself.










































































